Una advertencia encendió las alarmas en el país: Colombia podría enfrentar racionamientos de energía a comienzos de 2027 si no se toman medidas urgentes frente a la crisis del sector eléctrico y los efectos del fenómeno del Niño.
El llamado lo hizo el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, quien fue contundente: “el fantasma del apagón no se puede negar”.
Un riesgo que se está acumulando
Según el dirigente, el país enfrenta una combinación de factores que aumentan la probabilidad de cortes de energía: sequías más intensas, bajos niveles en los embalses y problemas financieros en el sistema eléctrico.
La preocupación no es menor. Ya en 2023, los embalses llegaron a niveles cercanos al 27%, uno de los registros más bajos en las últimas décadas. Un escenario similar, sumado a una mayor demanda, podría poner al sistema contra las cuerdas.
Incluso, no se descarta la llegada de un “meganiño”, un evento climático más severo de lo habitual, que reduciría aún más la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica.
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Deudas que ponen en jaque el sistema
Uno de los puntos más críticos está en la situación financiera del sector. Castañeda advirtió que la empresa Air-e mantiene deudas millonarias con generadores térmicos, lo que compromete la operación.
Según explicó, las obligaciones superan los $1,5 billones, e incluso podrían alcanzar los $2,1 billones, recursos clave para la compra de combustibles necesarios en momentos de escasez hídrica.
“Si las empresas no tienen caja para comprar combustible, Colombia está en riesgo de apagón”, advirtió.
Sin margen de maniobra
El panorama se complica aún más por la falta de capacidad de respaldo. De acuerdo con el análisis del sector, el país pasó de tener un pequeño margen de reserva energética a prácticamente cero excedente.
Además, en los últimos años no se ha logrado incorporar suficiente generación firme. Aunque han crecido las energías renovables como la solar, estas no garantizan la estabilidad del sistema en momentos críticos, especialmente cuando no hay sol o agua suficiente.
El escenario: cortes desde 2026 y racionamiento en 2027
El dirigente fue claro en el pronóstico: si no hay acciones inmediatas, los problemas podrían empezar a sentirse desde 2026, con posibles restricciones, y escalar a un racionamiento formal en el primer trimestre de 2027.
Esto impactaría no solo a los hogares, sino también a la industria y la economía en general.
Las medidas urgentes sobre la mesa
Desde el sector ya se plantearon varias soluciones al Gobierno. La principal: ponerse al día con las deudas para garantizar el flujo de recursos y la compra de combustibles.
También se propuso incentivar a los ciudadanos a reducir el consumo de energía, ofreciendo beneficios económicos en la factura, así como integrar la capacidad de autogeneración de la industria al sistema nacional en momentos críticos.
Una alerta para anticiparse
Aunque el país aún tiene margen de reacción, el mensaje es claro: el riesgo no es hipotético. La combinación de clima, finanzas y capacidad energética configura un escenario que exige decisiones rápidas.
Por ahora, el Gobierno trabaja en un plan para enfrentar el desafío, pero la advertencia ya está sobre la mesa: Colombia podría volver a hablar de apagones si no se actúa a tiempo.
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