Tempestades políticas


Ernesto Cardoso Camacho

Es innegable que la geopolítica que determina los grandes sucesos económicos y sociales que hoy viven las principales potencias del mundo, esta escalando a niveles preocupantes que podrían provocar una nueva guerra no convencional, donde las armas utilizadas se caracterizan por su gran poder destructor de objetivos específicos especialmente económicos.

Y el escenario geográfico se localiza en el oriente medio, sector donde confluyen los territorios intermedios entre Europa y el lejano oriente, donde algunos incluyen el norte de Africa o Afganistán. Su enorme importancia histórica y religiosa se debe a que es la cuna de las tres grandes religiones monoteístas del mundo; el judaísmo, el cristianismo y el islam. A su turno, la enorme relevancia geopolítica y económica se debe a su ubicación estratégica entre Europa, Asia y Africa; donde además se concentra una gran parte de las reservas mundiales de petróleo y gas, elementos indispensables de la economía mundial.

Se le denomina también como el golfo pérsico donde el canal de Suez y el estrecho de Ormúz dominado por Irán, constituyen el lugar marítimo por donde circulan los grandes cargueros de petróleo que abastecen el mercado mundial.

La situación ha estado tan delicada en los días recientes que muchos temen que el conflicto cuyo epicentro se localiza en la histórica disputa entre Israel y Palestina, escale al golfo pérsico pero que además tendría repercusiones por el reciente conflicto político entre Estados Unidos e Irán. Allí radica la preocupación que compromete no solamente la estabilidad de la región, sino que, por los factores geopolíticos, comprometería seriamente los intereses de Rusia y China, donde la paz mundial pendería de un hilo. La carrera armamentista y nuclear en que están empeñadas estas potencias agrega un elemento adicional que preocupa al resto del mundo.

En este panorama global existen circunstancias propias de cada potencia en las que muchos analistas coinciden en afirmar que la mejor posición estratégica la tiene China; en razón a que, tanto en Rusia como en Estados Unidos, la inestabilidad política del régimen de Moscú como las elecciones de medio término en Estados Unidos, tienen al presidente Trump en aparente desventaja frente a los demócratas.

Lo que sin duda ya no tiene discusión conceptual sobre si la economía determina a la política, o si, es al contrario es decir que la política determina a la economía. Discusión hoy insulsa en tanto que ambas se confunden para mantener el dominio geopolítico en la aldea global.

Sin embargo, lo que si es evidente es que las tempestades políticas internas en cada Nación, no solamente de las grandes potencias; están generando importantes cambios ideológicos, sociales y culturales que trascienden las fronteras internas, en buena parte estimuladas por el desgaste del sistema democrático y especialmente por la evidencia del cambio climático que amenaza la estabilidad del planeta.

En este escenario global nuestro país enfrenta hoy altas tensiones sociales, ideológicas y políticas. La polarización entre la izquierda liderada por el expresidente Petro y los sectores de derecha que eligieron al presidente De la Espriella, tienden a incrementarse por diversas circunstancias.

Y en medio de esta disputa, un sistema judicial en evidente crisis por la alta impunidad y algunos rasgos de corrupción especialmente en la Fiscalía, pero donde las Altas Cortes mantienen signos preocupantes de contaminación política; constituyen factores de inestabilidad que perjudica la necesaria separación de poderes que caracteriza al sistema democrático. Así mismo, un congreso que si bien es cierto tiene mayorías de apoyo al presidente, estas podrían modificarse debido a la insistencia presidencial de no acceder a entregar cuotas burocráticas a los partidos y congresistas, pues para nadie es un secreto que partidos y congresistas no abandonarán fácilmente su estilo clientelista para mantener aceitadas sus maquinarias, adportas de una nueva jornada electoral donde se jugará el poder territorial que sin duda tendrá incidencia en esta disputa ideológica y política.

La convocatoria persistente del PH de las marchas callejeras; la acción decidida del presidente y su gobierno en enfrentar a los grupos y bandas criminales; el proyecto de ley sobre sometimiento a la justicia; el reciente decreto que regula las competencias de la policía para controlar los desmanes en las marchas callejeras; la muy delicada situación fiscal y presupuestal de la Nación; la responsabilidad de la reconstrucción y atención a las víctimas del terremoto; las reacciones terroristas del narcotráfico como respuesta a la intervención militar del gobierno Trump en esa materia; podrían terminar siendo factores que incidirían para bien o para mal en la estabilidad democrática de la Nación.

En consecuencia, es altamente probable que las tempestades políticas que se originan en nuestro propio entorno y las que probablemente se deriven de la geopolítica global, marcarán nuevos factores de incertidumbre e inestabilidad en el sistema democrático y en el régimen del Estado Social de Derecho previsto en la constitución. COLETILLA.- El alboroto que en los medios periodísticos y políticos ha despertado la designación de la nueva gerente de Electrohuila, demuestra que el gobierno insiste en la meritocracia y no en las cuotas políticas. El asunto hay que verlo con objetividad. Al parecer, los postulados ante la Junta Directiva, fueron escogidos por el partido Salvación Nacional, hecho que podría generar dificultades en los acuerdos políticos que permitan postular un buen candidato de consenso para la gobernación, entre los partidos que apoyaron al presidente en su elección y que apoyan al gobierno en el congreso.          



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